Rastrillo Forestal Mcleod Nacional

$230.000

Rastrillo McLeod de fabricación nacional para incendios forestales: en un lado, seis dientes para rastrillar hojarasca y ramas; en el otro, un canto recto y sin filo para raspar la capa vegetal hasta el suelo mineral y compactar la tierra. Cabeza de 25 × 28 cm y mango recto de madera de 1,25 m.

  • 6 dientes para rastrillar combustible
  • Canto recto para raspar (sin filo)
  • Cabeza en platina de acero de 3/16″
  • Cabeza de 25 × 28 cm, mango de 1,25 m
  • Para cortafuegos y liquidación de focos

6 disponibles

Descripción

Rastrillo Forestal McLeod Nacional — 6 Dientes y Canto Raspador para Líneas de Control

El rastrillo McLeod nacional es una herramienta manual de fabricación colombiana para el combate de incendios forestales y la construcción de cortafuegos. Su cabeza, en platina de acero calibre 3/16″ (4,8 mm), tiene dos lados de trabajo: en un canto, seis dientes iguales para rastrillar hojarasca, pasto y ramas; en el canto opuesto, un borde recto y plano para raspar la capa vegetal hasta dejar el suelo mineral al descubierto. La cabeza mide 25 cm de ancho por 28 cm de alto y va montada en un mango recto de madera de 1,25 m, que permite trabajar de pie y con buen alcance. Hace parte de nuestra línea de equipos para control de incendios forestales.

De dónde viene el McLeod

La herramienta debe su nombre a Malcolm McLeod, guardabosques del Servicio Forestal de Estados Unidos, que la diseñó a comienzos del siglo XX para que una sola persona pudiera limpiar y raspar el terreno al construir una línea de control. Desde entonces se volvió una de las herramientas manuales clásicas de las brigadas forestales en todo el mundo, junto con el hacha Pulaski y el batefuego, y en Colombia hace parte del equipo básico de bomberos y cuadrillas forestales.

Cómo se usa en una línea de control

Una línea de control o cortafuego es una franja de suelo sin material que pueda arder. El fuego que llega a ella se queda sin combustible y se detiene o pierde fuerza. Con el rastrillo McLeod, el brigadista primero pasa los dientes para arrastrar hojarasca, pasto seco, ramas y residuos fuera de la franja, siempre hacia el lado que no se va a quemar. Luego voltea la herramienta y usa el canto recto para raspar la capa vegetal y las raíces finas hasta llegar a la tierra mineral. Ese mismo canto plano sirve para aplanar y compactar el suelo removido y para sofocar brasas y pavesas que caen cerca de la línea, lo que ayuda a evitar nuevos focos.

El canto raspador es recto y sin filo: está hecho para raspar y empujar tierra, no para cortar raíces gruesas ni troncos. Para ese trabajo, la brigada se complementa con un hacha Pulaski nacional.

Características principales

  • Fabricación nacional
  • Cabeza en platina de acero de 3/16″ (4,8 mm) con 6 dientes iguales en un canto
  • Canto opuesto recto y plano, sin filo, para raspar y compactar
  • Acabado en pintura negra
  • Cabeza de 25 cm de ancho por 28 cm de alto
  • Mango recto y cilíndrico de madera de 1,25 m

Especificaciones técnicas

  • Tipo: rastrillo raspador McLeod para incendios forestales
  • Origen: fabricación nacional (Colombia)
  • Cabeza: platina de acero calibre 3/16″ (4,8 mm de espesor), acabado negro
  • Medidas de la cabeza: 25 cm de ancho × 28 cm de alto
  • Dientes: 6, equidistantes
  • Canto raspador: recto, plano, sin afilar
  • Mango: madera, recto y cilíndrico, de 1,25 m
  • Incluye: cabeza y mango ensamblados

Recomendaciones de uso y cuidado

Trabaje con guantes, casco y botas de seguridad, y mantenga una distancia segura con el compañero de al lado al rastrillar. Al construir la línea, raspe hasta el suelo mineral en todo el ancho y no deje puentes de hojarasca o raíces que conecten los dos lados. Después de cada jornada, limpie la tierra adherida a la cabeza, revise que la unión con el mango no tenga juego y que la madera no presente fisuras, y guarde la herramienta bajo techo para que el mango no se reseque ni se pudra.

Aplicaciones del rastrillo McLeod

Se usa en la construcción y el mantenimiento de cortafuegos, en el ataque directo e indirecto a incendios de cobertura vegetal, en la liquidación de focos y remate de brasas, en quemas controladas y en la limpieza de franjas de protección en plantaciones forestales, predios rurales y áreas protegidas. En temporada seca conviene tenerlo listo junto con el batefuego forestal; para saber cuándo alistar el equipo, lea nuestro artículo sobre la alerta por incendios forestales del IDEAM.

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